Todos los representantes del sector del juego de Extremadura han hecho público su malestar por la actual situación del juego en línea, ya que según ellos, no se controla el acceso de menores, no aportan ningún tipo de fiscalidad y tienen sus sedes en paraísos bancarios, lo que hace que incurran en competencia desleal.
Por otro lado, los representantes del sector del bingo han mostrado su malestar por el límite de 15 máquinas tipo B por sala, además de la limitación del premio en 15.000 euros, límite que no existe en otras comunidades autónomas. Achacan su malestar a las inversiones que tendrán que hacer para habilitar una zona exclusiva para este tipo de máquinas.
Como en otros muchos países, se va abriendo el debate sobre la situación y regulación del juego en línea ya que son muchos los que piensan que regulándose se podría mejorar considerablemente la situación del sector y los organismos oficiales se podrían beneficiar de las tasas impuestas.
Por otro lado están los clientes, que habría que preguntarles que pensarían si les quitasen el 20% de todos los premios que ganen cuando jueguen en línea.
El debate está servido.









